viernes, 28 de agosto de 2026

capitulo 40 (y último)





Emilio está algo ansioso pensando en si David lo va a dejar y en qué momento. David no deja de mirar a Simón. Le duele amarlo pero lo ama. Aunque sabe perfectamente lo que ocurre Emilio le pregunta:

–¿Te pasa algo?

--No, no es nada

Quiere que su sueño con él dure lo máximo pero no soporta ver a David mal y aunque le cuesta mucho le dice:

--Oye si es por mí, si no quieres seguir con esto…

A David le sorprende mucho el comentario, no le deja continuar.

--¡Calla, no digas tonterías¡

No imagina que Emilio ya sabe todo.


Casi a la hora de la salida, Emilio dice que tiene que ir a ver a un profesor para así dejar a David sólo con Simón. Le duele lanzarlo en brazos de Simón pero desea que sea feliz, no quiere que esté con él si eso no le hace feliz. David nervioso, Simón se acerca a él.

--No puedo aceptar que no podamos estar juntos --Simón.

David sentado, mirando hacia la pizarra. Simón a su lado de pie. Los dos con una herida en su alma. David no lo mira, es discreto. Habla en voz baja porque no quiere que nadie se entere de lo que está pasando.

--tú me fallaste cuando te necesitaba --le reclama.

--Lo siento –Simón desesperado por no poder cambiar el pasado.

--Emilio me ha querido como nadie.

--me amas a mi pero sigues por él por pena.

--No es por pena, Emilio me ama, me ama más de lo que me has amado tú

--Eso no puedes saberlo. --se defiende dolido Simón.

--Lo que sé es que sin él a lo mejor ni estoy vivo.

--No vuelvas con lo mismo. Los dos tenemos cosas que reprocharnos y perdonar. Yo perdoné y olvidé porque te amo. ¿no puedes hacer tú lo mismo? –angustiado .

--¡Tú no puedes comprenderlo¡ --le reclama David.

Simón le quiere acariciar la mano:

--Yo te amo.

Pero David se la rechaza:

--Es tarde.

Y Simón se resiste:

--No puede ser tarde si me amas.

David no quiere seguir hablando, se refugia en los brazos de Emilio. Ninguno de los dos hace ningún comentario. En la tarde hacen el amor. Emilio tiene claro que es la última vez.




Desnudos en la cama, David enciende un cigarro. Nota a Emilio apagado y eso le sorprende.

–¿Porque tan triste?

Emilio no quiere mostrarse sufrido, David le ha dado mucho y quiere que la ruptura sea lo menos dramática posible.

--¿No tienes nada que contarme?

David no imagina lo que le pasa a Emilio y no lo entiende.

--Estás raro, ¿Qué te pasa? Es que a cada beso, a cada caricia parecía una despedida.

Emilio se siente triste, es una amarga despedida pero se aferra a los momentos felices para no hacer sufrir a David.

--Lo es. Hoy es la última vez que hacemos el amor.

David se incorpora en la cama. No esperaba que Emilio rompiera con él, casi se siente decepcionado al creer que Emilio no lo ama como él pensó.

--¿Es que me vas a dejar? ¿Porqué?¿ya te cansaste de mi?

--te escuché… sé que amas a Simón, sé que te acostaste con él el sábado.

Aunque no quería mostrar dolor, Emilio no puede evitar que se le escapen las lágrimas. Emilio llora, David le pide perdón. Se siente fatal. No soporta ver sufrir a Emilio. Emilio sonríe aunque con tristeza y con lágrimas en los ojos. Renunciar a él es lo más difícil que ha hecho y David se emociona porque se da cuenta que Emilio lo ama mucho más de lo que pensó. No soporta hacerle daño, está dispuesto a ser él quien se sacrifique para corresponder a tanto amor.

--No tengo nada que perdonarte, me has hecho feliz como nunca ¡soy feliz y quiero que seas feliz¡

--Me siento una basura –dice David con la voz rota.

Emilio le da un beso en los labios. Le acaricia la mejilla y le dice dulcemente:

--Gracias por hacerme vivir un sueño ahora te toca  a ti.

David  llora, le suplica que lo perdone…

--¡Déjame intentarlo¡

Aunque tiene un gran dolor dentro de él, Emilio procura mostrarse tranquilo para no angustiar a David.

--No se trata de intentarlo, se trata de amor. Yo he sido feliz a tu lado pero no puede ser feliz si tú no eres feliz y tu felicidad es al lado de Simón.

David ama a Simón y si no fuera por Emilio lo hubiera perdonado. Después de hacer el amor una vez más se le hace muy difícil estar sin él pero se quiere aferrar al rencor que siente para que se le haga más fácil la ausencia.

--Él me falló, tú  no.

Emilio también se siente en deuda por él por todo lo que le ha dado sin amarlo. Por eso quiere dejarlo libre y sin culpas. Por eso lucha para tragarse su dolor.

--Pero tú lo amas a él, para mi nada me haría más feliz que verte feliz con Simon, no quiero que estés a mi lado si no te hace feliz, por favor –ahora le suplica-- si me tienes en consideración sé sincero. amas a Simón pues vete con él.

David se derrumba. 

--Lo siento, juro que me he intentado tragarme  este amor… ¡no puedo¡

Emilio es muy tierno porque no soporta verlo tan atormentado.

--He sido feliz y gracias a ti como nunca por eso quiero que tú seas feliz, quiero que estés con Simon, yo estaré bien. Tu recuerdo me acompañará siempre. No quiero ser un impedimento para que estés con Simon, eso es lo único que no podría soportar.

David le habla triste. Lloroso.

--¿qué va a ser de mí si me dejas?  no tengo donde ir.

--esta es tu casa –Emilio sonriéndole con cariño.

--pero... –balbucea aturdido.

Emilio no le deja seguir:

--yo te dije una vez. No te tienes que acostar conmigo para vivir aquí. Me basta con que seas mi amigo. Dime que somos amigos.

--toda la vida... –con mucho cariño-- te juro que lamento.

Emilio le da un beso en los labios y no le deja seguir. Le habla con ternura escondiendo su amargura:

--ha sido el último, gracias por todo. Ahora yo me retiro para que seas feliz con Simon pero por favor; No te vayas. No quiero perderte como amigo, como compañero de habitación sería lo peor que me podría pasar. Separamos las camas, Simon si quiere te puede venir a ver aquí. Ya que no me amas, siénteme como un hermano. Te juro que recibiré a Simón como se merece. Lo que es importante para ti lo es para mí.

David no deja de sorprenderle la grandeza del amor de Emilio y es por ese amor que decide ser honesto y aceptar su libertad. Hay otras maneras de hacerlo feliz sin ser su amante y eso David piensa cumplirlo. Luchará para que Emilio lo vea como un hermano y sea feliz así.

--Simón ¿aquí? no, eso sería demasiado cruel para ti.

--sólo me importa que seas feliz. No hay nada más importante. Yo puedo dormir con mi abuela para que puedas hacer el amor con él. Ya sabes cómo es mi abuela. Ella te adora y no dirá nada y yo seré feliz teniendo dos amigos guapos.

Emilio se traga sus lágrimas y David lo abraza conmovido:

--perdón por no hacerte feliz.

--me has hecho feliz

--por no poder amarte.

--Nunca te lo pedí. El amor se da libremente, gracias por como me has tratado.

Se abrazan con fuerza, David se da cuenta que Emilio lucha por no derrumbarse y eso le duele.

--ojalá seas feliz.

Los dos hablan con emoción, con tristeza. Desde el corazón.

--lo seré si tu eres feliz. Ve, ve a por él…

–¿seguro? –quiere irse con Simón pero le duele dejar triste a Emilio.

--sabes que sí.

--Lo sé.

David lo abraza, muy cariñoso.

--eres un ángel.

Lo besa en la mejilla.

--siempre te voy a querer, siempre serás especial para mi.

Emilio hace que sí con la cabeza aguantándose las lágrimas. David sabe que Emilio es sincero y por eso se va tranquilo. Emilio sabe que será feliz con sus recuerdos y viendo feliz a David pero no puede evitar que le duela despertar de su sueño.









Simón está llegando a su casa. Acompaña a su madre con las compras.  La madre Habla con unas vecinas. David llega corriendo.

--¡Simon, Simon¡ ¡¡te amo, Simon¡

Simón deja las bolsas en el suelo. Va hacia él sorprendido. David lo abraza, lo besa.

--Nos están viendo… --Simón sorprendido por la efusividad de David pero encantado.

--A mi me da igual ¿y a ti?

Simón sonríe feliz:

--¡claro¡

Se besan apasionadamente. Dejan a la madre hablando, David y Simón entran las compras y van hablando.

--¿y Emilio?

--Emilio siempre será especial en mi vida pero amor… ¡el amor eres tú¡

Simón está feliz pero quiere estar convencido que David  sabe lo que hace.

--Nos van a criticar seguro.

David se muestra entusiasmado.

--¡Que nos critiquen, que nos importa si nos amamos, si estamos juntos¡

--Mar y Tacho no nos lo podrán fácil.

David está ilusionado y nada lo desanima:

--¡al diablo con todos si ahora estamos juntos es que lo que sentimos es de verdad y va a aguantar todo lo que le quieran echar

--te amo. --Simón sonriendo de felicidad.

David sonríe, emocionado, no puede creer que al fin todo esté claro:

--Te amo.







Al día siguiente en clase, Emilio está solo como siempre. Se sorprende al ver a David a su lado. Simón une su mesa con la de Emilio

–¿creías que te íbamos a dejar solo? –le dice David guiñándole el ojo.

–espero que me aceptes como amigo –Simón.

Extendiendo su mano. Los dos se la chocan.

–lo que es bueno para David lo es para mi.

A Emilio no sólo se le ha cumplido su sueño de ser desvirgado por un guapo sino que ahora tiene cerca a dos chicos guapísimos. David lo abraza con mucho cariño. Simón se une a ese abrazo y Emilio es feliz tocando a esos chicos tan guapos. Ninguno de los tres se ha fijado ni preocupado que Tacho no está en clase.


Por su lado, Tacho está con Rama. Los dos huyen del país de forma ilegal. Rama cree que es porque es menor de edad. Tacho sonríe con maldad. A él le gusta estar con Rama. Es más, disfruta más que con Simón pero no quiere que Simón sea feliz. Y está seguro que no lo será. Antes de irse le ha dado un arma a Mar. Le ha dicho que la lleve en el bolso siempre por si a caso, que ha oído cosas, que puede estar en peligro. La chica no le hace mucho caso pero acepta y se guarda el arma. Tacho no le ha dicho nada concreto pero sabe que es muy impulsiva y está seguro que la usará. Ella la lleva en el bolso. No piensa en usarla pero en medio del patio no puede con su rabia al ver como Simón y David se besan delante de todos sin importarles nada. La gente la mira con pena. Otros se ríen. La chica enloquece.

–!malditos!

Y todos se paralizan al ver que Mar saca un arma y dispara contra la pareja. Todos se paralizan menos Emilio que se tira sobre la pareja y recibe el disparo. Al ver lo que ha hecho Mar se mete la pistola en la boca y dispara. Cae muerta. Todos están en pánico.

Emilio agoniza en brazos de David. David llora 

–¿porqué te has tenido que hacer el héroe?

Emilio apenas tiene un hilo de vida.

–porque si te pasa algo me muero…

David se abraza al cuerpo agonizante de Emilio con desesperación:

–!!no me hagas esto!

Emilio medio sonríe:

–te amo. Sé feliz con Simón.

Muere en sus brazos. David enloquece con el cadáver de Emilio en brazos. Simón quiere abrazar a David pero éste le responde con mucho odio. 

–!Emilio está muerto y por nuestra culpa. Sino hubiera vuelto contigo estaría vivo! –grita David con dolor.

Simón sabe que le va a costar mucho a David superar esto, que va a ser una prueba dura para su relación.





David no vuelve al instituto y no vuelve a ver a Simón. Es el único apoyo de la abuela de David que lo “ha adoptado” como nieto. Cuando David cumple los 18 años, la anciana ya se siente tranquila. Tumbada en su cama besa la mano de ese chico y le dice:

–ya no me necesitas y busca a ese chico que tanto amas. Lucha por ser feliz. Es lo que hubiera querido mi niño y yo también.

La anciana muere en brazos de David que siente que lo ha perdido todo. En su testamento la anciana nombra a David como su heredero. Sabe que es lo que Emilio hubiera querido.


6 meses después de la muerte de Emilio, Simón y David dejan flores en la tumba del hermano de Simón y luego en la tumba de Emilio y su abuela. Se toman de la mano y se miran felices. Saben que Emilio es feliz sabiéndolos juntos. Viviendo en esa casa que fue de su abuela.

Simón y David abandonan el lugar tomados de la mano:

–Te amo

–Te amo.

Se miran emocionados y se besan apasionadamente. Entran en la casita juntos. Como lo estarán para siempre.


Fin.




capitulo 39

 









Comienza un nuevo día de clase. David se sorprende al ver que Tacho no se sienta con Simón, que ha agarrado su mesa y se ha puesto solo en un rincón. Simón se sienta solo. David lo mira de reojo. Le emociona que haya sido sincero, que haya dejado a Tacho. Mira con tristeza a Emilio que le sonríe enamorado. No, él no lo va a dejar. Por un lado le duele que él no haya sido sincero como Simón al romper con Tacho y por el otro siente que Emilio no se merece que lo deje por Simón. Simón mira con descaro a David. Después de hacer el amor con él siente que tiene ese derecho. A David le pone muy nervioso la intensa mirada de Simón. No quiere mirar pero lo ama demasiado y después de haberse acostado de nuevo con él no se lo puede sacar de la cabeza. Lo mira de reojo y Simón sonríe feliz. Le guarda un sitio a su lado. Lo mira con amor pero David sigue con Emilio, se muestra cariñoso con Emilio. No se separa de su lado. Emilio está feliz porque David es su amigo, además su amante, viven juntos. No se preocupa de si mira a Simón o no porque siente que David es un préstamo que le ha hecho la vida, le puede disfrutar por tiempo limitado. En un momento dado que Emilio está muy concentrado repasando sus apuntes, David se levanta y va al lavabo. Está descargando tranquilamente cuando llega Simón. Se pone a su lado.

--hola, ¿qué tal? –Simón.

David está tenso. Se la sacude y se la guarda. Se aparta de Simón.

--¿porqué me rehúyes?

--Yo no te rehúyo, no tengo porqué. Estás flipao –David muy macarra.

--¿No será que no te atreves a mirarme a la cara porque te sientes culpable?

--¿qué has tomado? –David en su tono más macarra.

David va hacia la puerta. Simón se sacude la última gota y mientras se va guardando a simoncito dice:

--Dejé a Tacho.

--Si ya vi --David frío y sin ni mirarlo.

--Lo dejé por ti --le susurra Simón colocándose detrás de él, rozando su mano.

David se gira y se muestra brusco con Simón:

--¡No, lo dejaste porque se te dio la gana¡

David con la mano en el pomo para abrir la puerta. Simón no lo deja ir:

--Lo dejé porque me parece fatal engañar a la gente, acostarse con uno y con otro.

Es un reproche el de Simón pero David tiene también reproches para él. De nuevo se da la vuelta y muy molesto dice:

--¡Peor es girar la espalda a quien dices querer¡

--¡No vuelvas con eso¡

David no se siente apoyado, comprendido por Simón. Siente que a Simón no le parece grave todo lo que le pasó y eso hace que aumente su rencor hacia  él.

--¡Eso digo yo… olvídate ya de mí¡

David en la puerta. A punto de salir. Simón pegado a él, le habla muy sensual:

--Eso hubiera querido pero si te acuestas conmigo me será difícil…

David se queda quieto unos segundos. Le cuesta mostrarse indiferente. Cuando logra poner mirada dura se gira y sin mirarlo a los ojos dice:

--Yo ayer me emborraché y no me acuerdo de nada… haz tú lo mismo.






 David se va rápido. No es capaz de volver al aula, se sienta en un banco del vestíbulo. Triste, furioso con él mismo por no poder olvidar a Simón. Da un puñetazo al banco. Simón se da cuenta que está sufriendo. Se acerca a su lado. Se sienta con él. Lo roza y los dos se estremece. No se mira pero se siente el amor que los une.

--Sabe Emilio que perdiste el tanga? ¿quieres que se lo dé?

David se levanta.

--¡Ni se te ocurra¡ --se muestra agresivo.

Simón le sonríe desde el banco.

–¿No te que no acordabas?

--¡¡Déjame en paz¡

David a la defensiva. Simón le sonríe con cariño.

--Los tiré… sólo quiero que me digas si es verdad que me amas.

Entonces David se sienta. Se muestra angustiado. Los dos hablan sin darse cuenta que Emilio se ha acercado, los separa una columna. No lo ven pero Emilio sí los escucha.

--Estoy con Emilio –dice David moviéndose entre el amor y el rencor.

--¡Pero lo amas? –insiste Simón desesperado.

Se hace un silencio. David le quiere decir que sí pero no quiere olvidar el rencor.

--¡Me amas a mi¡ --sentencia Simón.

David da un puñetazo al banco y le escupe bien enfadado y con todo el rencor que tiene dentro de él:

--¡Si, sí… ¡pero tú te portaste como un cabrón¡ ¡¡me dieron una paliza, me mearon encima, mi padre me quería muerto, me iba a echar a la calle, me quise suicidar y ¿dónde estabas tú?¡

Por primera vez Simón es consciente que David lo necesitaba y le falló. Siente su dolor y le duele, si pudiera cambiaría el pasado pero no puede.

--Lo siento… no pensé…

David no lo deja seguir, no lo quiere escuchar. Le reprocha con rabia y rencor:

--¡Claro porque tú estabas COGIENDO con el imbécil de Tacho que fue el culpable de todo, pero cuando todo el mundo me giró la espalda pues Emilio estaba ahí¡

Simón entiende a David pero no puede dejar de luchar por  él. Trata de llevarlo a su terreno:

--Por eso te acuestas con él, por pena…

--No, pena no--aturdido.

--Agradecimiento no es mucho mejor… --le interrumpe Simón.

David se levanta molesto, herido, confundido. Ama a Simón pero son muchas las cosas que sienten que le separa, mucho dolor, soledad, sentirse traicionado y abandonado por el que decía amarlo. 

--¡Tú no entiendes nada¡

--Entiendo que te sientes comprometido con Emilio pero si acostarte con él es el precio que le tienes que pagar ya lo pagaste, ya se acabó el compromiso.

David defiende a Emilio y su relación con uñas y dientes:

--¡no, él no me pide nada¡ ¡me acosté con él porque quise¡ ¡¡él jamás me permitiría estar con él sabiendo que te amo a ti¡

Simón sonríe feliz:

--¡¡reconociste que me amas¡

Emilio escondido tras la columna escucha llorando. No necesita escuchar nada más. David está de pie al lado de la columna y no quiere que lo descubra. No quiero poner a David en ese compromiso. David sigue defendiendo a Emilio:

--¡pero Emilio ha demostrado amarme más que tú y quiero agradecerle ese amor¡

--¿hasta cuándo? –le pregunta Simón en un reproche.

--Emilio siempre ha vivido amargado, me adora, me idolatra… si vieras como me mira… es feliz a mi lado y no quiero que pierde esa felicidad.

Viendo lo que ha sufrido y la grandeza de su corazón, Simón lo ama más aún y le duele mucho haberlo perdido.

--No le quieres

--¡Lo amaré y en todo caso él será feliz¡ --sentencia un resignado David.

--Emilio es buena onda, seguro que no quiere que te sacrifiques… --Simón con ternura.

Pero David lo tiene claro:

--Nunca lo voy a dejar.

Simón le acaricia la mano:

--¿y nosotros?

David se aparta de él. Se miran con dolor.

--ya no hay nosotros. Tú lo estropeaste todo.

Hay tanto amor como dolor entre Simón y David. David va hacia al salón. En mitad del pasillo se da la vuelta. Simón sigue ahí mirándolo lloroso. La mirada de uno se clava en el otro. David fuerza una sonrisa para que Emilio no se dé cuenta de nada. Al verlo, Emilio lo abraza desesperado. Se aferra a él sabiendo que está viviendo los últimos momentos al lado del único que le ha dado felicidad de verdad. David es muy cariñoso con él:

--¿qué es lo que te pasa?

--que te quiero mucho –solloza Emilio.

David le sonríe. Permite que le bese porque se da cuenta que lo necesita.  Mira de reojo a Simón que está entrando. A Simón le duele lo que ve y a David le duele el dolor de Simón. Emilio no sabe si David se animará a dejarlo pero sabiendo que sufre porque ama a Simón él  no  puede ni quiere seguir a su lado sabiendo eso.







capitulo 40 (y último)

Emilio está algo ansioso pensando en si David lo va a dejar y en qué momento. David no deja de mirar a Simón. Le duele amarlo pero lo ama. A...