Emilio y David desnudos en la habitación.
--perdona que te lo diga pero tu ropa es horrenda... --le dice David divertido.
David agarra unos calzoncillos:
--¿que son de tu abuelo? --le dicen burlón.
--¡no te burles¡ --protesta Emilio avergonzado.
David lo abraza:
--es que me preocupe por ti. ¿cómo puedes ponerte esto?
--bueno a mi me da igual --dice Emilio tímido-- me la compra mi abuela.
David sonríe con cara de: ya se nota.
--tu abuela no ve muy bien ¿no? --dice con ironía.
Emilio le tira unos calzoncillos en toda la cara y David se los devuelve. Luego Emilio le tira de nuevo los calzoncillos.
–como has traído poca ropa la puedes guardar aquí y si necesitas mi abuela lava su ropa a diario. Le pides lo que necesites.
–es que no quiero molestar.
–no es molestia. Pero tienes muy poca ropa. Me la puedas dar a mí y yo se la doy a la abuela. Y bueno si quieres pregunto al vecino. Tiene un hijo de tu edad. A lo mejor te puede dejar ropa.
--no, no hace falta... --dice David sentándose en la cama triste.
Emilio lo mira de frente, de pie.
–¿Y no piensas volver a tu casa...?
David lo mira triste.
–¿me estas echando?
David está en un refugio del que no quiere salir. Pensaba que a Emilio le gustaba su compañía y le duele creer que está pensando en que se vaya. Al contrario, Emilio está tan feliz que no puede creer que su sueño vaya a durar y quiere estar preparado para el final. Le duele verlo triste. Emilio lo abraza con desesperación, se le sale las lagrimas:
--¡no quiero que te vayas, es para estar preparado, para saber cuando voy a perderte¡
Emilio se muestra ansioso, angustiado y eso llena de ternura a David.
--¿quieres que me quede?
Emilio se sienta a su lado. Se aferra a su mano:
--Mi sueño sería que te quedarías conmigo toda la vida, que siempre estuviéramos así.
David le besa la mano con cariño.
--Nada es para siempre. Lo importante es que yo me siento bien contigo ¿y tú?
--Nunca fui tan feliz pero no me gusta sentirme un egoísta --Emilio triste y a la vez emocionado.
--¿cómo vas a hacer egoísta tú? Eres la persona menos egoísta que conozco.
David es muy cariñoso con él y a Emilio le duele estar disfrutando del peor momento en la vida de David
--no quiero que te vayas pero tu mamá habrá llamado a la policía, eres menor de edad.
--mi padre no la habrá dejado, --David con una amarga sonrisa-- no querrá hacer escándalo para él mejor que no vuelva.
--para mí también... --Emilio tímido.
--¿en serio quieres que me quede contigo? --David mirándolo con cariño.
--¡ojala... ojala¡ --dice Emilio suspirando.
--¿Y tu abuela?
--está contenta por mi. Y le has caído muy bien.
--pero ¿qué le has dicho? --algo incómodo porque no sabe que se está imaginando la anciana sobre ellos.
--Nada, sólo quiere que yo sea feliz. No me cuestiona nada. Me deja vivir la vida como yo quiero.
--tu abuela es genial... que suerte...
--si, si que lo es --Emilio feliz.
--Y yo también he tenido suerte contigo --dice David antes de besar dulcemente a Emilio.
Durante el desayuno, la anciana trata a David como un nieto más.
--come, ¿es que no te gusta? ¿quieres que te prepare otra cosa?
--No, todo me va bien, señora. Gracias.
La anciana está encantada.
--¡que educado es tu amigo¡
Emilio tiene su mano en el muslo del chico. David baja la mano y se acarician mientras David le guiña el ojo. La abuela va a la cocina para dejar un rato de intimidad a los chicos. Emilio nota tenso a David.
--No estés nervioso, mi abuela está encantada contigo.
--Lo sé, me siento muy querido por ella y es una suerte pero no sé si le molestaría saber --susurro-- que me cojo a su nieto.
Emilio le sonríe y le da un breve beso en los labios porque David se aparta.
--a solas lo que quieras pero con tu abuela, mejor no. ¿de acuerdo?
David habla con vergüenza pero también con miedo que Emilio se enoje con él. Él y ahora su abuela son el único apoyo que tiene y no desea molestar a ninguno de los dos.
--no te enojas, ¿verdad?
Emilio le sonríe y le agarra la mano con mucha fuerza.
--como quieres que me enoje. Nunca me enojaría contigo.
Los dos se miran con mucho cariño. David va mirando el reloj.
--Se te hace tarde para ir a clase.
--¿tú vas a ir?
David aún tiene restos de los golpes que le dieron por todo el cuerpo.
--No, no puedo.
--Entonces yo tampoco. Me quiero quedar contigo.
Emilio está tan feliz con David que no desea perder ni un sólo segundo a su lado. David lo mira con cariño pero serio:
--no quiero que pongas en peligro el curso por mi..
--yo voy si tu vas..
--por favor... así me cuentas qué dicen de mí.. --le suplica.
Lo que más le preocupa a Emilio es que la magia que los ha envuelto se rompa cuando él salga por la puerta.
--no te vayas... --dice Emilio con angustia-- me da miedo que cuando vuelva no estés.
A David le emociona ver lo mucho que lo quiere Emilio.
--¿como crees que te haré eso? --cariñoso.
--Yo sé que no te vas a quedar conmigo para siempre aunque a mí me gustaría --dice con una tristeza que conmueve a David-- pero si te vas almenos que lo sepa antes.,..
David responde al amor de Emilio con cariño.
--si tranquilo. Nunca me iría de tu casa sin decirte nada. Yo no sé qué pase en el futuro pero te aseguro que seremos amigos siempre. Toda la vida.
Emilio con eso se conforma. Le agarra la mano con fuerza.
--siempre te recordaré como lo mejor de mi vida, Nunca nadie me había hecho tan feliz y el único compromiso que tienes conmigo es el ser feliz. Conmigo o sin mi, quiero que seas feliz, quiero que estés bien y todo lo que pueda hacer por ti lo haré.
David besa las lágrimas de Emilio conmovido y con agradecimiento.
--Te juro que nunca te voy a fallar. Voy a estar siempre contigo.
--Gracias --le dice Emilio con mucho amor.
--No, gracias a ti --le dice David muy dulce.
Emilio no quiere dejar de abrazar a David.
–ya vete a vestir y por favor. No me cuentes a nadie que estoy contigo y menos lo que…
Emilio lo calla con un beso:
–tú eres mi vida y no me importa a nadie. No eres mi trofeo para presumirte. Yo quiero ser feliz a tu lado. Será nuestro secreto más hermoso.
David lo besa en la mejilla. Siempre lo vio amargado y le gusta hacerlo feliz.
















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