lunes, 24 de agosto de 2026

Capitulo 7






Simón y David  están sobre la cama. Felices de ese momento que han compartido. Se miran pícaros:

--estoy en plena forma, no había motivo para preocuparme,  a no ser que todo fuera un  truco para llevarme a la cama... --David pícaro.

Simón lo mira algo preocupado:

--Ya sabes que no. Está Tacho, nunca le había sido infiel... Yo...

David  lo calla con un beso:

--no pienses, la noche es para nosotros, mañana ya veremos.

Se sonríen satisfechos. Se besan por largo rato.

--¿tienes hambre?¿quieres que te prepara algo?

David  hace que sí con la cabeza. Simón llega al rato con pan, embutido y unas latas de cerveza. Mientras comen hablan tranquilamente:

--¿y tus viejos?¿no vendrá nadie?

--vivo solo con mi vieja

--¿y tu papá?

David  escucha con interés a Simón. Aunque de entrada lo que más le ha interesado es su cuerpo, el chico le cae muy bien y desea conocerlo. Simón también siente cosas por David  ajeno a lo sexual y le encanta hablar con él.

--No tengo, se borró cuando preñó a mi vieja.

--vaya lo siento.

--no me ha hecho falta.

--¿y va a venir tu vieja?

--No, los fines de semana se va con mi tia. Me quedo solo.

Se miran muy excitados. De pronto David  se da cuenta de una foto que Simón tiene en la mesita de noche. Dos niños iguales.

--¿quién es? creí que no tenías hermanos.

Simón agarra la foto con un hondo penar:

--Éramos gemelos. Murió hace 10 años...

--Vaya lo siento.

--Fue un golpe muy duro, tuve que ir a terapia durante mucho tiempo.

--No me extraña.

Una lágrima asoma por la mejilla de Simon. David  lo acaricia dulcemente:

--no, no quiero que llores. Quiero hacerte feliz.

--Esto es una locura pero soy feliz...

Se besan. Se miran fascinados. Simón está entusiasmado aunque hay una sombra en todo esto que está viviendo.

--¿y ahora qué hacemos?

David  sonríe con cara de depravado:

--¿repetimos?

Simón sonríe y luego se pone serio:

--no me refiero a eso, nuestras parejas...

--olvida de eso... --dice David  colocándose sobre él.

David  no sabe si quiere un rollo pasajero, algo más serio, algo que se pueda ocultar, no quiere pensar, quiere disfrutar y ver que pasa. No vuelven a tardar en disfrutar el uno del cuerpo del otro. Hablan, ríen. Cenan en la cama, disfruten de nuevo del sexo. Acaban quedándose dormidos cansados de tanto gozar.



Simón despierta. Se encuentra en el paraíso. Le gusta mucho abrir los ojos y encontrarse a David  durmiendo a su lado. Ha pensando tanto en ese chico en las últimas semanas. Lo veía como algo inalcanzable y ahora lo tiene ahí desnudo en su cama. Han hecho el amor. Ya el cuerpo del uno no tiene secretos para el otro.  Lo besa con ternura. Sabe que no tiene nada que ofrecerle para desayunar así que se viste y baja a la tienda a comprar algo. David  despierta al rato.

–¿Simón? --dice tocando con la mano el lado de la cama.

Se levanta y camina todo desnudo.

--¿se fue?

Piensa que es mejor.

--miro si funciona la moto y me voy yo también, así no le tengo que dar explicaciones.

A David  le ha gustado estar en brazos de Simón. Pasar la noche con él, aún se encuentra en estado de shock y no quiere hablar con él. No quiere que le haga preguntes, que tengan que tomar decisiones. Simón llega a la casa. No hace ruido para no despertarlo. Deja los dulces sobre la cocina y vuelve a la habitación. David  está en el baño, oye como hace pis.  Entra sigilosamente y le da un empujón:

--¿qué haces? --le dice riendo.

David  se había puesto ya los pantalones aunque sigue desnudo de torso. Se pone nervioso porque lo ha descubierto. Del susto se le va el arma y se moja todo el pantalón,

--¡mira lo que has hecho... ahora van a creer que me he meado encima¡ --David  molesto.

Simón lo mira riendo:

--eso te pasa por querer irte a escondidas.

David  se pone nervioso:

--No es eso, te venía a buscar.

Simón lo abraza:

--te fui a comprar algo para desayunar... ha sido una noche mágica y espero que no sea la única.

David  sonríe. Si Simón acepta sus condiciones no tiene problemas.

--por mi encantado pero me tengo que ir a casa y ¿cómo me voy a ir?

Simón le guiña el ojo:

--tendremos que poner la lavadora y esperar a que se seque en la secadora, así te tendrás que quedar más.

No es un esfuerzo para ninguno de los dos. Se gustan mucho y están contentos juntos. David  se hace el que está enfadado y empieza a hacerle cosquillas a Simòn.

--¡no, eso no que las odio¡

Lo tira sobre la cama. Entonces David  aprovecha para desnudar.

--¡qué asco... mira como me dejaste todo¡ --dice tirando la ropa.

Simón va hacia él sin moverse de la cama. A cuatro gatas. Se boca a la altura de los genitales de él. Seductor:

--he pensando que no me hace falta tomar un vaso de leche teniéndote a ti.

Sin pedirle permiso decide cambiar su desayuno y beber de él. David  le deja hacer excitado. A Simón le encanta chupársela mientras frota con sus manos el trasero de él. Cuando ya está apunto de beber, David  se la saca y con delicadeza pone su verga sobre los dientes de Simón. La entra lo justo para ver como Simón traga su esperma (que es algo que no todos le dejan hacer y le excita mucho) y no mancharlo.

--Ya verás que bueno... ¡es delicioso¡ --jadea David  excitado.

Simón se deja hacer encantado. Luego es David  el que se arrodilla ante él. Le mordisquea sus bolas. Una vez los dos han bebido del otro van hacia las duchas.

--¿cómo tienes las heridas?

--bien, sólo ha sido un rasguño.

David  se mete en la ducha mientras Simón tira por el wáter los preservativos que usaron la noche antes.

--Los dos estamos sanos. No creo que haga falta que los usemos --dice David  mientras enciende el grifo.

Los dos se excitan mutuamente. A David  le pone muy cachondo ver a Simón moverse desnudo. A Simón le enloquece ver como el agua cae sobre el desnudo cuerpo de David . Se guiñan los ojos. Los dos han gozado duchándose juntos el uno al lado del otro y a la vez han sufrido porque no podían disfrutar. A la tercera va la vencida. Simón le muestra a David  como tiene el pecho.

--Me clavaste las uñas... eres un bestia --dice divertido.

David  sonríe tímido:

--es que quiero que tengas mi huella.

Se duchan bajo el agua. Se sonríen. Están contentos.

--Y a mi me gusta llevarte en mi cuerpo.

Jadean, hablan apasionados. 

Abrazados en la ducha, David  le pellizca el trasero a Simón mientras le enseña el brazo arañado:

--tú tampoco te quedaste atrás...

Los dos están marcados en su cuerpo por el otro y a los dos les gusta.  Ninguno de los dos es muy consciente de lo que está ocurriendo entre ellos. Viven el momento pero no sólo se han dejado marcas en el cuerpo. Se han dejado otras, otras que no se ven pero que se sienten.









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