jueves, 27 de agosto de 2026

capitulo 31















Emilio despierta con los primeros rayos del sol. Su rostro se ilumina al ver a David durmiendo desnudo a su lado. Por un momento temió que todo hubiera sido un sueño pero no. David está ahí, han hecho el amor. Están juntos. Emilio está casi en shock. Nunca pensó que le pasaría algo tan hermoso. Aquella mañana al ver el video y ponerse cachondo jamás imaginó ni se atrevió a soñar que en la noche sería él quien se acostara con uno de esos guapos protagonistas del video. David abre los ojos y sonríe al ver a Emilio mirándolo embelesado.

--¿que mirabas? --le pregunta con dulzura.

Emilio le da un beso. Le parece increíble que pueda besarlo, que pueda besarlo en los labios. Que David le deje, que no se oponga. Emilio suspira enamorado y dice:

--te miraba a ti.  Eres tan guapo.

David le guiña el ojo:

--y eso que me pillas recién levantado. --le dice divertido.

Emilio lo mira fascinado.

--tú eres guapo de todas maneras.

Emilio se había puesto las gafas para mirarlo mejor. David se les quita. Emilio cierra los ojos un poco tratando de forzar la vista para verlo. Entonces David le devuelve las gafas:

--tú también tienes tú atractivo. Tus ojos son muy bonitos.

Emilio se ríe. Su risa es un poco acerdada y causa gracia a David que no está acostumbrado a verlo reír. 

--¡necesitas gafas¡ ¡claro que no soy guapo¡¡no soy feo lo de después¡

Emilio piensa que David se está burlando de él pero ésta tan contento que no se lo tiene en cuenta. David le habla con mucho cariño:

--Ya te lo he dicho, si te sacas la gafas y te arreglas. Haces deporte y adelgazas. Te verías guapo.

Emilio no confía en poder sacar provecho de su cuerpo y tampoco le importa. Más que ser guapo él, lo que quiere es tener un guapo en su vida.

--¿es que te molesta que sea así? A mi me gustaría que el chico que me aceptara, si alguno me aceptase, fuese por lo que soy. Sin quererme cambiar.

David le besa las manos. Tiene una gran deuda con Emilio, una deuda de gratitud y piensa pagarla. Y no es algo que le cueste hacer ya que la ilusión que ve en los ojos de Emilio es lo que le está dando fuerzas a él para tirar hacia delante. David se muestra muy cariñoso con Emilio.

--estoy contigo ¿no? --le pone la mano en el vientre-- y me importa lo buena gente que eres, lo bien que me haces sentir.

Emilio aún se traba un poco al hablar. La belleza de David lo deslumbra y le cuesta darse cuenta que no es un sueño lo que está viviendo, que ha vivido su primera  vez en brazos de David. 

--es que me he pasado toda la vida soñando como sería tener a alguien al lado a quien amar. Nunca pensé que fueras a ser tú.

Sentados los dos en la cama. Frente a frente. Confundiéndose los dedos del uno con los del otro. David le habla con mucha ternura:

--¿y te gusta? Digo, te gusta que sea yo o hubieras preferido que fuera otro...

Emilio mira a los ojos. Siente que pertenece a ese chico y que siempre le va a pertenecer:

--Me encanta que seas tú. Ahora que te he conocido, que me he dado cuenta que todas esas formas macarras son solo una fachada, que eres un tierno, tengo claro que tenías que ser tú. No podía ser de otro. Mi virginidad era para ti.

David le acaricia la mejilla:

--sólo te puedo decir una cosa. Gracias por existir.





Emilio está tan sorprendido de todo lo que le está pasando que no es capaz de decir nada. David lo besa muy cariñoso. Luego se levanta desnudo.

--¿Me puedo dar una ducha?

--si claro... estás en tu casa. Ya sabes dónde está.

Emilio se queda en la cama. Mira a David con deseo. Le gustaría ducharse con él pero no se atreve a lanzarse. David siente la decepción de Emilio y antes de salir por la puerta, se da la vuelta, le guiña el ojo y le pregunta:

--¿no te vienes?

A Emilio se le ilumina la cara.

--¿puedo?¿no te molesto?

--¡cómo me vas a molestar --David sonriendo con cariño-- es tu casa y después de todo lo que has hecho por mi...

--Tampoco quiero que te sientas obligado a nada... --Emilio con cara de no querer que le diga no pero tampoco que le diga sí por obligación.

--¡No me vengas con tonterías, a mi me gusta estar contigo, a mi me gusta verte feliz. Haz lo que tú sientas¡ --David cariñoso.

Emilio se pone los calzoncillos del día anterior. David lo trata con mucho afecto.  Le hace cosquillas, le da patadas en bromas, luego los dos desnudos en la ducha se tiran botellas, agarran el teléfono de la ducha y se lo tiran al otro en toda la cara... Entra la abuela de Emilio. Ni Emilio ni la anciana se inmutan. David sí siente mucha vergüenza y con sus manos se tapa los genitales. La anciana deja unas toallas y se dirige a su nieto:

--rey, ¿qué quiere tu amigo para desayunar?

Emilio mira a David:

--¿qué quieres?

--No sé... lo mismo que tú.

La abuela parece que no se piensa mover. Ella y Emilio hablan.

--Él es David y ha tenido un problema en su casa, se queda con nosotros.

--¡si claro está en su casa si es lo que tú quieres¡ !que alegría que al fin mi nieto trae un amigo a casa! Ya me puedo morir tranquila. Se nota que eres muy buen chico. Ya eres un nieto para mi.

David se siente emocionado por las palabras de alegría. Se da cuenta de lo importante que está siendo para Emilio y su abuela.

David, sin soltar las manos de sus genitales, mira a Emilio y le susurra:

--¿No podemos hacer las presentaciones después; cuando esté vestido?

Emilio le sonríe. La anciana sonríe a los chicos. David fuerza una sonrisa, está sofocado. Le da vergüenza que la abuela de su amigo lo haya visto en bolas. La mujer no se ha sorprendido de verlo ¿es que los escuchó anoche? Eso le avergüenza mucho. David no se saca las manos de esa bella parte colgante hasta que ya la anciana se ha ido. Emilio se le ríe.

--¡que no te iba a violar¡

David hace que se enoja pero de broma. Le da una mini patada, ya que el espacio no le permite estirar mejor la pierna, en el trasero. Emilio agarra el gel y le echa jabón en todo el pecho.

--¡ahora esto lo limpias tú¡ --David como si estuviera enfadado.

Emilio con su mano extiende el jabón por todo el cuerpo. Llega incluso a las partes que más le gusta. Está muy cachondo. Teme que David le diga algo pero éste le deja hacer con una pícara sonrisa. Luego se funden en un ardiente pecho. Emilio agarra la ducha y es él quien le tira el agua a David para que éste aclare su cuerpo. Le excita ver como el agua y jabón deslizan por el torso, sexo, piernas de su guapísimo amante-amigo. Luego es David quien hace lo mismo a Emilio. Y se besan y se abrazan. Salen todo mojado y Emilio no puede ocultar el deseo. Su cuerpo así lo hace notar. Siente un poco de pena hacia David pero éste le guiña el ojo y le dice con una pícara ironía:

--tenemos que solucionar tu problema ¿no?

Se arrodilla ante él:

--Me dio cosa decirle a tu abuela pero esto es lo que más me gusta comer para desayunar --dice con cara de depravado.

Emilio le estira del pelo divertido. David le hace el trabajo bucal con pasión, de vez en cuando lo mira con cariño. Cuando Emilio descarga mientras David se limpia la cara, Emilio ya ni le pide permiso. Se arrodilla y es él entonces quién toma de davicito. Le gusta beber directamente de la botella. Luego mientras cada uno se seca con una toalla, David va diciendo.

--que maja tu abuela... no te dice nada... ¿es que metes a muchos hombres aquí? --entre divertido y sorprendido.

--te juro que era la primera vez... ¿es que no me crees? --Emilio angustiado porque para él es muy importante que David sepa que ha sido el primero.

David lo ve tan sofocado, tan preocupado en que no lo crea que no podría dudar de él. David le acaricia la mano, lo besa con cariño y le dice:

--era una broma. No te lo tomes así. Ya se vio que he sido el primer hombre que has metido. Además noté que eras virgen. Es que me siento… no sé mi vida no servia para nada y ahora estoy contigo y tú…

Emilio besas sus manos:

–me has dado la vida. He vuelto a nacer. Mi pobre abuela está tan sorprendida y tan contenta de verme feliz...

Emilio pretende justificarse pero David lo besa. No necesita explicaciones.

--yo también estoy contento que seas feliz porque yo me siento muy bien contigo.

Emilio abraza a David que lo acaricia satisfecho de verlo tan contento. Emilio no necesita ya soñar porque el mejor sueño no es tan bueno como su realidad actual.









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