David está en la ducha. Se limpia sus heridas. Su padre no ha querido que se avisara a nadie para no tener que dar explicaciones de lo que ha ocurrido. Físicamente está bien pero tiene el alma rota. Los gritos de sus padres lo desesperan. De entre todo lo que ha pasado en ese día lo que más le duele es el odio que ha visto en los ojos de su padre. Llora frente al espejo. En el fondo desearía estar muerto. El desprecio con el que habla su padre no lo ayuda en nada. Gino siente que su hijo es una desgracia y la madre no sabe cómo proteger a su niño al que defenderá siempre.
--¡un hijo golpeado por maricon¡ ¡¡que vergüenza¡ ¡¡nunca me habían humillado tanto¡ ¡Se suponía que me pariste un macho ---y no una hembra con rabo y encima muy puta y guarra¡ --muy violento y con desprecio.
--¡callate que te va a oir¡ --la madre desesperada.
--¡TODO EL MUNDO SABE QUE MI HIJO ES MARICON¡ ¡LASTIMA QUE NO LO HAN MATADO¡
--no digas eso... --dice la madre horrorizada.
El odio y los gritos de su padre lo van hundiendo más y más. Cada vez llora más. Está atormentando. Los gritos cada vez son más fuertes y los reproches más sorprendentes.
--¡¡es culpa de tu sangre¡ --le dice el padre le dice a la mujer.
--¡que tonterías dices¡
--¡TE SALIÓ MARICÓN COMO TU HERMANO¡¡
Esto sorprende mucho a David que jamás oyó que su madre tuviera un hermano.
--¿mi mamá tiene un hermano? y gay?
Esto lo preocupa más. Ya sabía que su padre no lo iba a "perdonar" por ser gay pero saber que ha negado al hermano gay de su mujer es ya la confirmación. Gino está totalmente enloquecido:
--¡¡¡Yo no quiero maricones en mi casa. Debí divorciarme de ti al saber que eras la hermana de un maricón¡¡
--Ya me obligaste a dejar de hablar con mi hermano peor mi hijo no...
La madre defiende a su hijo pero Gino es todo odio.
--¡en mi casa no quiero un maricón¡
--pues te largas tu
--si eso es lo que quieres...pero está es mi casa. Me largo y la vendo.
Ahora los padres se pelean entre ellos. Es algo que le duele mucho a David. David no quiere que su madre tenga problemas por él. Sale del baño sin hacer ruido. Se viste y le deja una nota a su madre: "lo siento mamá... No te preocupes por mi..." Y desaparece sin que sus padres se den cuenta de nada.
Emilio está sofocado por el sueño que ha tenido.
--ojalá fuera verdad.
Ha tratado de volver a dormir para volver a soñar pero no ha podido. Decide dar una vuelta después de cenar. La playa está cerca. El mar lo relajará. Hace viento y el mar está bravo. No se acerca por se asusta. David en las rocas, con el mar a los pies. Mira esa mar enfurecida. David se refugiado ahí porqué no sabía donde ir. Quiere unir su rabia a la del mar.
--¿es David?
Está lejos pero por el perfil lo parece.
--¡tiene que ser él¡
Ese chico le gusta mucho, bueno, como cualquier guapo y le excita recordarlo en acción. Disfrutando con un hombre.
--¿se va a tirar? ¿está loco?
David quiere acabar con esa pesadilla.
--Me lanzo y todo se acaba.
Pone los brazos en cruz y se tambalea.
--¡si, se va a tirar¡ ¡¡el agua se lo va a tragar¡
Emilio no lo piensa y corre hacia las rocas. Tiene que ayudarlo. Justo en el momento que David iba a saltar, Emilio lo agarra del brazo.
--¿Qué haces? estás loco?
David no deja de mirar al mar. Está desesperado y Emilio no lo suelta.
--¡todo el mundo me ha fallado, mi padre me odia. No tengo donde ir¡¡
Emilio está muy nervioso. Trata de que David se aleje del borde. Le da miedo por los dos pero le conmueve el dolor de David y no quiere dejarlo a su suerte.
--¡pero esa no es razón para hacer esa locura¡ ¡¡si no tienes donde ir yo te ofrezco mi casa, puedes quedarte todo el tiempo que quieras¡
David mira a Emilio sorprendido:
--¿tú harías eso por mí?
--claro... ¿porqué no?
--¿después de lo mal que me he portado contigo?
Emilio le sonríe:
--bueno eres un poco bruto pero si necesitas un lugar ¿por qué no mi casa?
A David le sorprende que la única persona en tenderle una mano amiga sea precisamente Emilio. Jamás hubiera pensando en él. David se aleja del borde y Emilio se queda más tranquilo.
--en realidad no pensaba... no sé...
A Emilio le impresiona ver a ese chico tan macarra, tan seguro, tan fuerte asustado como un cervatillo. Le provoca protegerlo y cuidarlo para que nadie más le haga daño.
--ven, vamos a mi casa. Vivo cerca.
Emilio quiere alejarlo de la playa por miedo de que haga una locura. David lo sigue agradecido.
Tacho se refugia en un bar. Celebra su victoria pero a la vez lleno de rabia pues Simón ama a otro y sólo lo mueve la venganza. Es el mismo bar donde conoció a Rama. Que llega para desahogar su rabia. Los dos se miran. Tacho le guiña el ojo y va al baño. Rama traga saliva. Ese macho le encanta y tenía muchas ganas de verlo. Va detrás de ese culo. En el baño se comen la boca con desesperación. Tacho es muy agresivo. Lo empuja contra un lavabo. Contra el wáter culo en pompa. Rama se baja los pantalones y los calzoncillos con desesperación mientras Tacho se desabrocha los pantalones y se pone el condón. Tacho se lo coge bien duro. Rama lo disfruta pero se muerde el brazo para no gritar. Es algo rápido.
–Me gustaría volver a verte –jadea Rama antes que salga.
Tacho ve que hay un rotulador en el suelo que la gente usa para dejar notas obscenas y números de teléfono en la puerta. Y le iba a escribir su número de teléfono en sus nalgas pero son muy peludas y no se ve. Si hace como su firma para marcar ese culo como suyo y escribe su número en la parte baja de la espalda y se va sin decir nada. A Rama le pone muy cachondo ese hombre. Está feliz de tener su número escrito en su piel.
David y Emilio Llegan a casa de Emilio.
--¿tienes hambre? ¿quieres comer algo?
David hace que no con la cabeza pero Emilio no le hace caso.
--Yo ya tengo la cena preparada. La compartimos.
Emilio se desvive por él y David se siente querido, protegido. Nunca pensó que sería Emilio quien lo ayudaría pero él le está ofreciendo lo que necesitaba.
–¿vives solo?
--no vivo con mi abuela pero ella no te va a decir nada. Ahora ya se acostó, mañana la conocerás si quieres. Duerme en la parte de abajo
Después de cenar, Emilio lo lleva Sólo hay una habitaciones... hay dos camas. Emilio mira a David nervioso.
--¿te molesta dormir conmigo?
--como me va a molestar, en todo caso soy yo el que te molesta a ti .--David con cariño.
Emilio nunca había estado así con un chico, en su cuarto, en su casa, le duele que David esté tan mal pero Emilio está feliz. David parece otro. No es ya macarra, duro. Se ve tan tierno, tan desprotegido. A Emilio le despierta tanta ternura.
--No te molesto en serio?¿y tu abuela?
--No te preocupes por ella. te puedes quedar aquí todo el tiempo que quieras.
–¿seguro?
--si claro... Piensa en mi como en un hermano.
David se derrumba y lo abraza llorando.
--¿porque eres así conmigo... Yo me he portado mal contigo?
Emilio siente que el corazón se le va a salir de la garganta. Es un chico muy guapo el que tiene en brazos pero lo que más le preocupa es tratar de ayudarlo. Emilio procura controlar sus hormonas para poder decirle lo que quiere, para poder ayudarle como si fuera un hermano mayor.
--porque no es justo lo que están haciendo contigo. No has hecho nada malo.
Se quedan los dos hablando durante largo rato tumbados en la misma cama. Mirándose, sus cabezas muy juntas. Hablan como dos amigos que se conocen desde siempre.
–¿cómo saliste del closet?
---a mi no me dejaron entrar ya --dice con una sonrisa amarga.
--¿por eso no hablas con nadie?
--supongo que mi timidez no ayuda...
--¿y cómo llevas que todos te insultan, te señalen con el dedo? --preocupado por el destino que le espera.
--te acostumbras y luego cuando la gente ve que no te duele los insultos pues ya se olvidan de ti --Emilio tratando que su experiencia ayude a David a no sufrir.
--¿y cómo haces para que no te duela? --David asustado.
--pues saber que el problema lo tienen ellos, no yo. Yo no hago nada malo.
Emilio acaricia la mano de David con cariño.
--tú no haces nada de malo.
--No es lo que opina mi padre. --David miu triste.
--tu padre es un monstruo, perdona que te lo diga. Hitler también pensaba que le hacía un favor a la humanidad, tú eres lo suficiente inteligente para saber que eres un chico normal y que lo equivocados son lo que te señalen, te insultan, te creen un enfermo o que se yo qué disparate.
David mira a Emilio con ternura. Se deja llevar y lo besa en los labios para asombro de Emilio.

















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